Algol, el demonio de las drogas y el alcohol

Para los expertos en Demonología y para aquellos estudiantes adelantados de ocultismo práctico, no es un secreto que este mundo está gobernado por tremendos demonios y entidades infernales, que tienen como objetivo arrastrar a cada ser humano al mundo de las tinieblas.

Algol es uno de ellos. Incluso, es uno de los 10 más peligrosos y poderosos. En la mitología griega, fue simbolizado por la medusa que Perseo descabezó y que podía convertir en piedra a quienes la miraran a los ojos. Un simbolismo sorprendente y muy diciente para quien tenga oídos y ojos para ver y escuchar.

Todas las almas de este mundo, al ingerir la sustancia del alcohol, quedan bajo el mando de este demonio y sus legiones de demonios. Tan es así, que en el idioma inglés, la traducción de licores es “spirits”: espíritus. Ahora entendemos porqué un borracho sólo tiene bajas pasiones, como tristeza, lujuria, ira, ansiedad, etc.

Algol es resaltado por los demás demonios, porque en este momento es uno de los que más almas está enviando al infierno. Además, es amigo íntimo de los políticos y gobernantes de este mundo, puesto que ellos no desconocen que es más fácil dominar a un pueblo de borrachos y drogados ignorantes, que a un pueblo de inteligentes, cultos y abstemios ciudadanos. Por tal razón el licor lo promociona todo, hasta el deporte. El Licor está detrás de los grandes mandatarios.

Algol tiene unos lemas que le caracterizan puntualmente:

 “El planeta entero es mío”

  • “me robo todos los átomos Crísticos de las gentes”
  • La corrupción y la desgracia son mis hijas.
  • Yo engendré la degeneración y el vicio
  • Destruyo todos los hogares
  • Causo miseria y ruina
  • Quiero destruir la raza y por eso enveneno la razón

Este terrible demonio lubrica la Rueda del Samsara, que es lo mismo que esclavizar a las almas a permanecer atadas al nacimiento y a la muerte eternamente. Aquellos grandes videntes de las épocas, aseguran que un fétido olor a alcohol se percibe saliendo del poso del infierno, el cual parece un temible horno.

Algol aparece siempre tentador en todo lado y de todas las formas. Para bautizar niños, celebrar matrimonios, un grado, un entierro, un festejo, un fracaso, un despecho, para los negocios, para el aburrimiento, para las visitas, para el calor, para el frío, etc, etc. Pareciera que fuera omnipresente. Hasta como diplomático y elitista, disfrutando de exquisitos vinos se camufla Algol.

La mayoría de los humanos actuales son esclavos del demonio Algol. La embriaguez que produce es contraria al éxtasis de la meditación o transmutación sexual. Las músicas que lo acompañan son degeneradas y contrarias al éxtasis espiritual de Beethoven, Mozart. Bach, Vivaldi, etc. Esa entidad tenebrosa se apodera muy fácil del cuerpo y de la mente de las almas débiles.

 Es fácilmente demostrable el caso de posesión al momento de ingerir bebidas embriagantes. Puede llegar al caso de pérdida total de memoria y auto control, ejecutar cientos de barbaridades y no acordarse. Los hijos de los borrachos salen con problemas mentales y físicos.

El alcohol es una toxina que el cuerpo expulsa a través del sudor en los poros. Pero la eliminación de esos tóxicos perjudican los huesos y los nervios, ocasionando el mal de parkinson y una tembladera continua. Un consumidor de alcohol siempre presenta debilidad.

En ese estado de embriaguez, la persona queda por completo influenciable y vulnerable. Luego de la borrachera, como secuelas viene la falta de concentración y relajación. Por si fuera poco, el sujeto se vuelve un irresponsable e incumplido en todos sus deberes. Así es que se acaban los hogares, se accidentan trágicamente en las carreteras, entre millones de males más a causa del alcohol.

Los grandes crímenes de la historia se han cometido bajo el influjo del alcohol y las drogas. El alcohol es una droga más, pero legal y la razón ya la explicamos. Inmediatamente se ha ingerido la sustancia, se quiere fornicar y deleitarse con todos los placeres sensoriales, crucificando al Cristo Íntimo.

Al caer dormido, el alma del borracho se desprende y viaja a los mundos infiernos, Infra dimensiones, pero regresa al otro día sin acordarse de nada. Allí, en esos mundos tenebrosos, el alma se perjudica terriblemente y cada vez se va hundiendo por el camino de la destrucción.

Nada bueno ha salido ni saldrá del alcohol. Hasta los mismos pastores religiosos lanzan huevos podridos a sus fanáticos, porque ellos también se emborrachan, y hasta dicen que Jesús era un ebrio como ellos, para justificar sus maldades. O hay quienes en el púlpito se pronuncian en contra de las drogas y el vicio, pero fuera del culto se les ve en las cantinas, prostíbulos o en sus mismo hogares consumiendo estupefacientes legales o ilegales.

La legalidad o ilegalidad no tienen nada que ver con las consecuencias a nivel físico y espiritual.

Escrito por: Diego Felipe Baquero R.

 

Algol, el demonio de las drogas y el alcohol
abril 20, 2015
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