Biografía de René Descartes

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René Descartes (La Haye, Turena, Francia, 31 de marzo 1596 – Estocolmo, Suiza, 11 de febrero 1650). Científico, Matemático y Filósofo de origen francés, considerado el fundador de la corriente filosófica del racionalismo y el Padre de la Filosofía moderna. De igual forma es reconocido por haber sido el primer pensador en aplicar nociones matemáticas a los fenómenos físicos, a fin de poder llegar a una comprensión del mundo, basada en la razón.

Vida Temprana

René Descartes nació el 31 de marzo de 1596, en la Haye, Turena Francia, siendo el menor de los tres hijos del matrimonio entre Joaquín Descartes y Jeanne Brochard. Perdió a su madre cuando tenía un año de vida. Su padre, lo envió con su abuela materna. A los ocho años lo inscribió en un internado jesuita, ubicado en La Flèche, donde permanecería los próximos siete años. Algunos historiadores señalan que en el internado se le permitía levantarse a media mañana, a diferencia de los otros estudiantes, quizás por cierta afectación de salud.

A los dieciséis años ingresó a la Universidad de Poitiers, a fin de estudiar Derecho, graduándose en 1617. Unos meses después, se alistó en el Ejército. En 1618, con veintidós años, peleó en las tropas del Ejército protestante, al mando del príncipe Mauricio de Nassau. Un año después, en 1619, sirvió bajo el mando del duque de Baviera, en las filas del ejército católico.

Según su propio testimonio, después de un largo período de aislamiento y escepticismo en el Alto Danubio, la noche del 10 de noviembre de 1619 le fueron revelados, a través de tres sueños, los conocimientos que le llevarían a desarrollar su sistema filosófico. En 1621 se había retirado de la vida militar para siempre.

Obra Cartesiana

En 1622, vendió todos sus bienes inmuebles, obteniendo una suma, que le permitió vivir modestamente por el resto de su vida. En 1623, viajó a Italia, donde permaneció por dos años, antes de regresar a Francia, y radicarse en París. Atraído por la libertad de pensamiento, en 1628,  se trasladó a Holanda, donde vivió por veintiún años, dedicado al desarrolló de su sistema filosófico y matemático.

Desde 1628 y hasta 1633 se dedicó a la redacción de su obra Tratado sobre la luz, en la cual Descartes planteaba su propia concepción sobre el mundo, el hombre y el cuerpo. No obstante, después de la condena a Galileo, Descartes decidió no publicarla, pues en su sistema también estaba planteada el movimiento de la Tierra. Este libro saldría a la luz después de su fallecimiento.

Cuatro años después, en 1637, Descartes publicó su célebre Discurso del método, en el cual proponía al mundo del pensamiento suspender todos los conocimientos para someterlos a la luz de la “duda metódica”, a fin de poder hallar las verdaderas certezas que condujeran al saber, por medio de la razón. Así mismo, planteaba el método de descomponer en problemas simples los problemas complejos, de forma de identificar las ideas simples, y volver a acoplarlas en un sistema complejo, estableciendo nuevas asociaciones, que permitieran su entendimiento.

De ahí en adelante, se dedicaría a promulgar la Geometría analítica, considerada su mayor contribución al mundo de la Matemáticas, al plantear la ecuación como método para la resolución de problemas geométricos. En 1641, Descartes publicó sus Meditaciones metafísicas, en el cual esgrime una comprobación de la existencia de Dios y de la inmortalidad del alma. Así mismo, en 1644 salió a la luz su obra Los principios de la Filosofía, y posteriormente, en 1949, Las Pasiones del Alma.

Filosofía cartesiana

La Filosofía de Descartes planteaba que la realidad funcionaba de acuerdo a un orden racional, a cuya comprensión se podía llegar a través un Método, cuyo primer eslabón estaría conformado por  la «duda metódica«, la cual a pesar de poner en jaque la realidad, nos permitiría llegar a una primera certeza, basada en ella misma, en la duda, ya  que al dudar estamos frente a un pensamiento, y ya que no se puede pensar sin existir, la duda es un acto del pensamiento que implica la certeza de la existencia: «pienso, luego existo». Por ende, para entender algún elemento de la realidad, éste debe ser capaz de ser percibido a través de la claridad y la distinción, que dé certeza de su existencia.

Así mismo, Descartes propone tres tipos de ideas: las ficticias, producto de las fantasías; las adventicias, venidas desde el exterior y la experiencia, ante las cuales hay que obrar con cautela, pues podrían ser creadas por un “genio maligno” con pretensión de engañarnos; y las innatas que corresponden a conceptos sin parangón en el mundo exterior, donde reside la idea de Dios, demostrando así su existencia, ya que una mente finita e imperfecta no es capaz de imaginar un ser infinito y perfecto, imposibilidad que para Descartes es prueba de la existencia de Dios.

En cuanto al ser humano, Descartes esgrime que éste está compuesto por una sustancia pensante (res cogitans) y un cuerpo, compuesto por una sustancia res extensa, las cuales se comunican, gracias a que -según el sistema cartesiano- el alma reside en la glándula pineal, desde donde dirige el cuerpo a través de espíritus animales que trasmiten sus órdenes al cuerpo viajando en la sangre.

Años finales

Cansado de la polémica y ataques a sus teorías, en 1649, aceptó trasladarse a Suecia, para servir como maestro de la reina Cristina. No obstante, el requisito impuesto de levantarse a las cinco de la mañana, melló su salud, produciéndole una neumonía que acabó con su vida el 11 de febrero 1650. Sus nociones se establecieron como temas centrales de la filosofía moderna, por lo cual es también considerado uno de los filósofos más influyentes de la historia.

Fuente de imagen: incrediblelifetime.com

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Bibliografía ►

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