El fonoautógrafo, antepasado de los equipos de sonido

Dentro de la Historia de la Ciencia, se conoce con el nombre de Fonoautógrafo al dispositivo creado y patentado el 25 de marzo de 1857 por parte del inventor francés Édouard-Léon Scott de Martinville, y que contaba con el atributo de poder transcribir de forma visible un sonido específico.

Fonoautógrafo, antepasado común

En este sentido, el fonoautógrafo de Édouard-Léon Scott de Martinville lograba captar un sonido y en simultáneo reproducir o grabar en un medio adecuado la forma que éste iba dejando, aun cuando hubo que esperar a la creación del fonógrafo, por parte de Thomas Alba Edison, para poder reproducir lo captado por este dispositivo. No obstante, su capacidad de registrar el sonido hacen que este invento sea considerado por los hombres de Ciencias e historiadores en general como el primer aparato capaz de grabar el sonido, constituyéndolo además como el principal antecesor o antepasado de los equipos de sonido que existen en la actualidad, tanto los de grabación, como los de reproducción.

Mecanismo del Fonoautógrafo

Con respecto a lo que han señalado algunas fuentes especializadas, el Fonoautógrafo era un dispositivo conformado por un barril o cuerno, que hacía las veces de caja de resonancia, en cuyo centro había una membrana, que a su vez se encontraba unidad a una cuerda. En el momento de reproducirse el sonido, éste repercutía en las paredes de la caja de resonancia, haciendo vibrar la cuerda, produciendo en ella movimientos particulares que iban imprimiéndose en un medio adecuado, el cual permitía su visibilidad.

En principio, Édouard-Léon Scott de Martinville escogió el uso  de un cristal ahumado, en el cual la membrana del fonoautógrafo iba grabando los movimientos específicos que generaba en su membrana el sonido. Con el tiempo, decidió en cambio decantarse por el uso de un papel ahumado, el cual se iba desplegando de un rodillo.

Uso del Fonoautógrafo

Desde su presentación en público, el Fonoautógrafo fue recibido como toda una novedad, en el mundo de los aparatos de laboratorio, rubro al que su inventor consiguió vender varios. Así comenzó a ser usado por los investigadores que se interesaban en el estudio del sonido, las ondas sonoras e incluso en los problemas de audición, puesto que la grabación visible que permitía este dispositivo ayudaba a los profesionales a precisar la frecuencia de los tonos musicales, convirtiéndose en un verdadero aporte al estudio de la acústica, la frecuencia, los tonos y las ondas sonoras.

Sin embargo, en esa época se carecía de medios para entender, saber o al menos intuir que aquellas líneas que el Fonoautógrafo grababa en medios visibles eran totalmente reproducibles, no sólo dando una imagen visual, sino el propio sonido. Para comprender esto, el mundo de la Ciencia debía esperar doce años más, hasta la llegada del fonógrafo en 1870.

Grabados para la historia

Sin embargo, una vez descubierto el uso que podía dársele a los grabadores de sonido, en cuanto a su futura reproducción, la industria de los dispositivos electrónicos de sonido no descansó en su trabajo por desarrollar cada día aparatos de mejor fidelidad, registro y brillo. No obstante, algunos se preguntaban qué sonidos serían aquellos que los hombres del siglo XIX habían grabado durante el desarrollo de sus trabajos científicos.

Para quienes así se interrogaban, la respuesta llegó finalmente en el año 2008, cuando un grupo de investigadores tuvieron acceso a los papeles en donde se habían grabado, con ayuda del fonoautógrafo, los primeros papeles, y que se encontraban aun en poder de la oficina de patentes francesa de la Académie des Sciences. Con ayuda de la máxima tecnología, los investigadores consiguieron escanear en relieve los sonidos dibujados en los antiguos papeles, consiguiendo posteriormente su reproducción.

Para sorpresa de todos, el aparato reproductor comenzó a emitir el producto de una grabación de baja calidad, pero en donde se podían distinguir las notas de una voz que interpretaba la popular pieza francesa, bautizada “Au Clair de la Lune”. La grabación duraba un total de diez segundos,  databa del 9 de abril de 1860, y es igualmente considerada como la primera grabación, con capacidad de reproducción, elaborada en el mundo, aun cuando en el momento de su grabación, su creador probablemente desconocía la naturaleza de su producto.

Imagen: wikipedia.org

El fonoautógrafo, antepasado de los equipos de sonido
septiembre 25, 2016

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