Ensayo literario sobre el amor

 Al consultar el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española se pueden conseguir al menos catorce distintas acepciones sobre la definición del Amor, teniendo como eje central aquellas que lo definen básicamente como un sentimiento, tendencia, así también como un deseo, pulsión o debilidad de un individuo hacia otro o hacia aquello que representa su objeto de cariño.


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Definición de Amor

De esta forma, aun cuando es considerado por disciplinas como la Filosofía como un sentimiento universal, debido a que se considera que todos los seres humanos son capaces de sentirlo, en realidad no existe como tal una definición de amor que pueda ser considerada como la absoluta, sino que por el contrario todos las disciplinas, entre ellas la Psicología, la Ciencia, la Sociología, la Literatura, el Arte, la Filosofía, etc., tiene su propia definición sobre esta emoción humana, así como cada ser en el mundo tiene su propia concepción sobre ella.

Sin embargo, a grandes rasgos, se podría definir el Amor como el sentimiento humano, que genera en el individuo que lo siente la pulsión por estar cerca, adorar, contemplar, proferir amor, entrar en contacto, saber o estar cerca de aquello que se erige como el objeto del amor, y que puede estar representado tanto por una persona, como por un objeto, una actividad, un lugar, entre otros tipos de entidades que puedan despertar en el individuo las ganas de entrar en contacto –desde la adoración- con el objeto amado.

Tipos de Amor

No obstante, la cultura occidental ha tratado de estructurar un poco la concepción sobre este sentimiento, generando entonces distintos tipos de amor, cuyas definiciones se pueden rastrear incluso desde la época de la antigua civilización helénica, en donde ya se podían encontrar algunas de las concepciones que posteriormente dominarán el pensamiento occidental al respecto. De esta forma, para los antiguos griegos, existían al menos cuatro distintos tipos de amor:

Eros

Provocado por la deidad del mismo nombre, el dios Eros, surge cuando el hombre se encuentra ante la belleza, sufriendo un rapto por parte de ésta, y quien siempre se acompaña también del Anteros, vengador de cupido, quien provoca los amores no correspondidos.

Storgé

Así mismo, esta civilización distinguía sobre un tipo de amor que se iría dando paulatinamente, en la medida en que avanzaran los lazos de relación entre los hombres, con respecto a sus amistades, instituciones e incluso la polis en general. Este tipo de amor estaba más relacionado con la fidelidad y la lealtad.

Philia

En tercer lugar, los griegos distinguían también el amor filial, ese que se siente por los hermanos, la familia, los amigos, y que aun con fuerza está desprovisto del eros, es decir que no tienen matices eróticos. Con respecto a este tipo de amor resaltan sentimientos como la solidaridad, la fraternidad, la comprensión.

Agape

Finalmente, este tipo de amor tiene que ver más con una forma de adoración, por medio del cual se desea constantemente el bienestar del ser amado, sin importar o perseguir un final erótico, por lo que con el tiempo se comenzó a relacionar este tipo de amor con el amor religioso. Así mismo, con el tiempo será relacionado con el concepto de Ethos, explicado por Platón en su diálogo El Banquete, por lo que a la larga también será reconocido con el nombre de amor platónico.

Obsesión por el amor

Sin embargo, aun cuando la humanidad ha distinguido desde la antigüedad los distintos tipos de amor, según cómo y hacia quién se sientan, con el devenir de los años esto parece haber quedado en el olvido, haciendo que la humanidad se concentre única y exclusivamente en el amor erótico, es decir, aquel que se siente hacia alguien con el que se forma pareja o se tienen pretensiones de formarla.

Esto por un lado ha traído como consecuencia en primer lugar que se pierda de vista la capacidad que tiene el ser humano de sentir amor hacia varias personas: familia, amigos, compañeros y otros semejantes en general, así como hacia sus pasiones, gustos y pertenencias. Alejándolo cada día más de la plenitud, y por el contrario sitiando al ser humano en un lugar, en donde se le hace creer que el único amor existente es el de la pareja, sin el cual no se puede vivir. Hecho que además lo empuja constantemente a acercarse y establecer vínculos que no siempre son los más positivos.

Así mismo, además de los distintos tipos de amor, también se ha dejado de lado las visiones que se tienen del amor incluso de un hemisferio a otro, pues aun cuando en occidente se reconoce el amor como pulsión o deseo de estar en contacto físico con aquel que lo produzca, en oriente las cosas tienden a ser bastantes distintas, concibiéndose el amor como una forma de desapego, que simplemente existe sin ninguna pretensión. No obstante, la sociedad occidental actual concibe el amor como una necesidad de quede saciarse constantemente, desde el apego y el contacto, al tiempo en que debe procurarse, más allá de encontrar la persona idónea o no. Es decir la civilización actual ha generado el amor como una necesidad más que debe satisfacerse, lo que es definido por muchos como la conversión del concepto del amor como una mercancía más, que el sujeto moderno debe procurarse y consumir.

Amor e industria

Este hecho ha sido ampliamente estudiado por algunos sociólogos, psicólogos y artistas que han detallado cómo en torno del vínculo amoroso, la industria del comercio ha generado igualmente toda una industria de merchandising, que va desde los regalos, detalles de enamorados, días de San Valentín, canciones románticas, películas de amor, novelas eróticas y de romance, viajes de pareja, cenas íntimas, hoteles y paquetes turísticos para parejas, hasta toda la empresa generada en torno a la consagración de ese amor: la boda.

Es indudable que más allá del impulso publicitario que se le haga a este sentimiento, las personas siguen enamorándose y amando por naturaleza, pero los profesionales humanistas lo que denuncian es precisamente toda la presión generada a través de la siembra de estereotipos, que lejos de dejar que el humano ejerza el amor desde la libertad de elección, lo condenan a cumplir con parámetros preestablecidos en relación con la edad, la fecha, el modo, las costumbres y tradiciones, convirtiendo al amor entonces en una mercancía más, que debe ser consumida para lograr aceptación social o cierto estatus en la vida.

De esta forma, la contraparte de aquellos que no logran cumplir las expectativas de la industria amorosa, aun deseándolo, o que luego de hacerlo no se encuentran a gusto, es la frustración, el vacío y la sensación de haberle fallado a su entorno inmediato. Con respecto a la estrategia que puede seguirse en torno a superar este fenómeno social, se encuentran algunas prácticas sanas como la formación de un autoestima sólido, la organización de prioridades, el autoconocimiento, la sinceridad con la pareja, el asumir metas claras, la formación de valores, la comunicación con los padres y la pareja, así como tener en realidad claro lo que se desea para sí mismo, y no lo que otros quieren imponer.

Sin embargo, más allá de los lados negativos que pueden haberle agregado la publicidad, la buena noticia es que el amor no ha sucumbido ante esto, y por el contrario sigue conformando parte esencial de los sentimientos humanos, estando dentro de cada ser que quiera entregarse a la contemplación, adoración y disfrute de él mismo, los suyos, su pareja, sus semejantes y la vida.

Imagen: pixabay.com

Ensayo literario sobre el amor
septiembre 27, 2016
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