Ensayo sobre Alejandro Magno

Tal vez uno de los conquistadores y gobernantes más respetado y admirado de todos los tiempos haya sido Alejandro III de Macedonia, mejor conocido como Alejandro Magno, quien dominó Macedonia y extendió sus límites en proporciones inesperadas, desde su ascensión al poder desde el año 336 a.C hasta su muerte en el 323 a.C.


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Dos puntos de vista sobre Alejandro Magno

Sin embargo, aun cuando es un punto de referencia sin discusión dentro del campo del ejercicio militar, la figura de Alejandro Magno siempre resulta controversial, dependiendo del extremo desde el cual se lea la historia, puesto que si se hace desde el lado occidental, la figura de Alejandro surgirá como uno de los más heroicos militares y conquistadores, quien logró liderar por parte de Macedonia, la venganza de los griegos hacia los persas, logrando así la expansión de la civilización occidental a estas tierras.

No obstante, si la lectura se hace desde la visión de los pueblos conquistados, seguramente la figura de este joven líder macedonio sea descrita como la de u hombre enfermo de poder, amante de su ego, y el principal destructor de la gran civilización y estabilidad económica y social que les tomó a los persas cientos de años en lograr. Sin embargo, sea a través del cristal de la admiración o del reproche, es innegable que la figura de Alejandro Magno fue una de las más influyentes de su momento, produciendo profundos cambios sociales y culturales que se hicieron sentir en los territorios conquistados por más de dos mil años, convirtiéndose además en punto de referencia de otros conquistadores como Napoleón Bonaparte, quien siempre lo tuvo como norte.

Obra de Alejandro Magno

Alejandro Magno nació de la unión de Filipo II de Macedonia y su primera esposa de Olimpia de Epiro. Desde muy pequeño, su padre le propinó los mejores maestros, a fin de educarlo para que mandara. En este sentido, entre algunos de los más destacados formadores de este futuro rey destaca el mismísimo Aristóteles, quien durante varios años se dedicó a enseñarle a Alejandro la habilidad de la observación, la política y el poder.

Cuando llegó el momento de asumir el poder, el cual defendió a capa y espada, ganándose militarmente el poder que por derecho le correspondía, Alejandro concentró sus primeros años en fortalecer su autoridad, sobre aquellos pueblos, sometidos por Macedonia, dejándoles muy en claro que aun cuando el rey ya no era Filipo II, su padre, no existía la menor posibilidad de cambiar su suerte de pueblos sometidos.

Así mismo, desde los inicios como rey decidió un nuevo destino para su ejército: los territorios persas. De esta forma, bajo su mando se llevó a cabo la última voluntad de su padre, haciendo que el Imperio Persa conociera la venganza griega, de manos de Macedonia. Cónsono con esta misión, después de que Alejandro Magno se aseguró de tener consolidada la frontera de los Balcanes y haber impuesto totalmente el poder macedonio sobre cada una de las ciudades griegas, Alejandro atravesó el Helesponto, con Asia Menor en su objetivo. Era el año 334 a. C y el monarca macedonio contaba para ese entonces con veintidós años.

Alejandro Magno emprendió entonces una campaña conquistadora que le mereció la victorias sucesivas, en las batallas de Gránico (334 a.C), Issos (333 a.C) Gaugamela (331 a.C) y la Puerta Persa (330 a.C) las cuales lograron la derrota de Darío III, entregándole a Alejandro el dominio completo sobre las regiones de Hélade, Anatolia, Egipto, así como las tierras de Oriente Próximo y de Asia Central. Ansioso de mayores conquistas, Alejandro prosiguió su marcha dentro del continente asiático, logrando colocar su bota sobre la India y venciendo a su gobernante, el rey Poro, quien fue derrotado en la batalla de Hidaspes. Alejandro había logrado la extensión plena de Macedonia a través de Asia.

De hecho si no hubiese sido por la presión de sus tropas, las cuales se negaron a seguir avanzando hacia Asia, probablemente Alejandro hubiese seguido en su lucha conquistadora. No obstante, fiel a sus filas militares aceptó volver sobre Babilonia, en donde encontró el fin de su vida, no sin antes haber propiciado, a través de su método “política de fusión”, el cual promovió un importante intercambio cultural, que fue vital para la propagación de la cultura griega, a través del inmenso imperio. Sus biógrafos han determinado que el legado de Alejandro, producido durante sus trece años de combate y conquista produjo la mayor y más profunda transformación política, social y cultural sobre los territorios conquistados.

Última lección

Sin embargo, y aun cuando la era Helenística se difundió por todo el territorio, Alejandro no logró culminar su obra: consolidar su imperio, antes de que la muerte lo sorprendiera. Cuando llegó el fin de sus días, habían zonas que aun conquistadas, no respondían del todo al ideal macedonio. Para colmo de males, la sucesión de su reino no estuvo a la altura de sus ambiciones, produciéndose que finalmente el imperio fuese herido de muerte, a través de la fragmentación, la cual daría origen a una serie de reinos macedonios, que sepultarían el sueño imperial de Alejandro Magno. Hecho éste que ha sido interpretado por algunos de sus entusiastas como su última lección militar, en donde queda revelado que no sólo importa tomar y controlar un territorio, sino que un imperio debe marchar hacia la consolidación política, social y cultural de cada uno de las ciudades bajo su mandato.

 Personaje de controversias

Por otra parte, Alejandro Magno también se revela como una figura controversial, de la cual se conoce a perfección el recorrido de su carrera conquistadora, mientras existen hechos de su vida humana que permanecen totalmente ocultas o bajo el velo de la duda. En este sentido, resulta pertinente traer a escena tres momentos que continúan siendo un total misterio para la Ciencia moderna:

Sexualidad de Alejandro Magno

Este es uno de los aspectos que más preguntas han levantado sobre la figura de este poderoso hombre, a quien sus biógrafos también han señalado dueño de un gran atractivo físico. Al respecto, muchos historiadores han destacado las historias que desde la antigüedad han rondado el vínculo afectivo que existía entre Hefestión, amigo y comandante de caballería, y Alejandro Magno. Al parecer, estos jóvenes, quienes habían crecido juntos, eran un poco más que amigos, siendo afirmado incluso por algunos escritores como Claudio Eliano que entre Alejandro y Hefestión había un lazo amoroso.

Sin embargo, Alejandro contrajo matrimonio con varias princesas persas, llegando también a convertirse en padre. No obstante esto ha sido interpretado como un hecho político, orientado a la consolidación de su imperio, puesto que según han apuntado algunas fuentes su predilección eran los hombres, llegando a mantener relaciones notorias con algunos. Pero a falta de una prueba fehaciente, y proviniendo las historias de comentarios de la época, la Historia ha decidido catalogar el hecho como una característica ambivalente. Sin embargo, no se puede perder de vista que en la antigua Grecia no existía el concepto de homosexualidad como tal, siendo la relación entre hombres algo natural, llegando entonces a ser su única transgresión el no haber seguido la costumbre de entablar vínculos afectivos con hombres mayores como era el mandato, sino con jóvenes de su propia edad.

Causa de muerte

Mientras se encontraba en Babilonia, a su regreso de la conquista de la India, Alejandro murió, después de una larga convalecencia, en el palacio de Nabucodonosor II de Babilonia, el 13 de junio del 323 a.C. A la fecha las causas de muerte siguen estando en discusión, puesto que mientras algunos relacionan su deceso con alguna enfermedad contraída durante la campaña conquistadora, como podría ser la Malaria o la Fiebre del Nilo, otras corrientes afirman directamente que Alejandro Magno fue asesinado, siendo envenenado por Casandro y Yolas, aprovechando la función de copero que tenía Yolas.

Quienes afirman esto, creen que Alejandro pudo ser envenenado por estos hombres, hijos de Antíparo, durante el baquete del 2 de junio, que su amigo Medio de Larisa organizó en su honor, puesto que después del evento, Alejandro enfermó para ya no recuperarse. Empero, los que niegan la tesis del envenenamiento utilizan precisamente el tiempo transcurrido entre la enfermedad y la muerte, para señalar que ningún veneno conocido en la época actuaba de esta forma. Sea cual sea la realidad, a la fecha continúa siendo un misterio y otra más de las profundas controversias sobre la figura de Alejandro.

Paradero de sus restos

Finalmente, el destino final de sus restos es un asunto que resulta igualmente recubierto por el velo del misterio. De acuerdo a las distintas versiones, en primer momento su cuerpo fue depositado en un sarcófago antropomorfo, fabricado en oro, el cual contenía un ataúd también en oro. No obstante otras versiones afirman que en realidad el cuerpo de Alejandro Magno fue sumergido en miel, a fin de preservarlo, siendo colocado después en un ataúd de cristal. Así mismo, algunas historias indican que mientras el cuerpo era llevado a Macedonia, Ptolomeo lo robó, llevándolo con él a Alejandría. Años después, Ptolomeo cambiaría el ataúd de oro por uno de cristal, para poder fundirlo y fabricar monedad, hecho que provocó rechazo e incluso su muerte.

Otras leyendas con respecto a los restos de Alejandro indican que Calígula, el controversial emperador romano, saqueó la tumba del gobernante macedonio, solamente para robar la coraza de Alejandro y ponérsela. El rastro más reciente que se tiene de la tumba, data del año 200 d.C, el cual ubica al emperador Septimio Severo con la orden de cerrar la última morada de Alejandro Magno, se sabe que Caracalla, sucesor directo de Septimio Severo llegó a visitarla, momento después del cual se ha perdido la pista de dónde reposan los restos de uno de los hombres más influyentes y controversiales de la historia, quien es considerado para el pueblo griego uno de sus héroes nacionales, y para el mundo entero símbolo de poder y grandeza.

Imagen: lacarpa.com.mx

Ensayo sobre Alejandro Magno
agosto 31, 2016
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