Ensayo sobre el Rococó

Artes y oficios diversos

En el ámbito de la Historia del Arte, se conoce con el nombre de Rococó a un estilo o movimiento artístico, que se originó en Francia, durante el año 1730, gozando de gran vitalidad durante las tres décadas siguientes a su nacimiento, y que fue conocido igualmente con el nombre erróneo de Estilo Luis XV, por ser este el monarca que reinaba en el momento de mayor difusión de este estilo de Arte.

Características

Así mismo, los especialistas en Estética han definido este Arte como un estilo que apostaba por los colores luminosos, pasteles, los cuales eran usados para componer escenas bañadas por los tonos claros, manejados con gran suavidad. Igualmente, los temas abordados por los artistas del Rococó rompieron totalmente con las escenas religiosas y dramáticas, tan tratadas en durante el Barroco, proponiendo en cambio el registro de escenas amorosas, mitológicas o de la naturaleza, que invitaban a la calma. También se enfocaron en la representación del cuerpo humano desnudo, demostrando al tiempo gran influencia por parte de las técnicas orientales.

Tal vez por esto el Arte realizado durante el Rococó haya sido definido por los expertos como un Arte individualista, que se decantaba por los temas estrictamente cortesanos, y que con sus técnicas, motivos y concepciones estéticas iba directamente contra el Arte Formal, desarrollado durante el Barroco, lo cual no trajo muy buena estima en el resto de los artistas, quienes denunciaban que el Rococó era un arte mundano, hecho para complacer los gustos elementales de dos clases sociales: la Aristocracia y la Burguesía, las cuales se caracterizaban por entregarse a la fiesta, el placer y los lujos, ítems que –según los críticos- el Rococó buscaba ambientar y representar, por lo que encontró gran popularidad en estos sectores, sin importar mucho el respeto hacia las concepciones formales y académicas del Arte.

Nombre peyorativo

La estética desarrollada por el Rococó, e incluso la adopción de este estilo por parte de los centros del poder, originaron el recelo de varios artistas, lo cual se plasmó contundentemente en el nombre por el cual sería reconocido este nuevo estilo. De esta forma, los anales de la Historia refieren que el nombre Rococó surgiría durante el año de 1797 de la boca de Pierre-Maurice Quays, pintor y pupilo del artista del neoclásico, quien buscó una forma jocosa de referirse a ese nuevo estilo, construyendo para eso una nueva palabra, uniendo los vocablos “rocaille” (roca) y “baroque” (Barroco).

Se cree que Pierre-Maurice Quays eligió precisamente estas palabras para querer caracterizar el uso de piedras naturales, las cuales eran usadas como ornamento por parte de los artistas del Rococó para emular las conchas marinas. Desde entonces, los artistas no adeptos a este estilo usaron el término Rococó para referirse peyorativamente a este movimiento artístico, el cual era considerado por los críticos como un arte complaciente, de muy mal gusto y alejado de los estatutos académicos del Arte.

De esta forma, no fue hasta bastante avanzado el siglo XIX, es decir, casi doscientos años después, que la Academia del Arte consideró la adopción formal de este término para referirse objetivamente al estilo desarrollado en Francia entre 1730 y 1760, momento en que fue aceptado e incluido dentro de la Historia del Arte, aun cuando en la actualidad sea un poco difícil encontrarlo dentro de las líneas históricas, en donde directamente los editores saltan desde el Barroco hasta el Neoclásico, sin mencionar el desarrollo de este movimiento.

Reflejo de la realidad

Sin embargo, aun cuando sus más extremos críticos refieran que el Rococó carece de manejo de parámetros formales para ser reconocido como un movimiento artístico, al nivel de aquellos grandes momentos como el Barroco, el Romanticismo o el Renacimiento, es innegable que el Rococó fungió como reflejo del momento histórico al que pertenecía, por lo que en este sentido puede ser considerado Arte como tal, pues en esta disciplina los artistas y sus obras se ven totalmente influidas por los climas culturales, sociales y políticos del contexto done se desarrolla.

En este sentido,  el Rococó se convirtió en reflejo fidedigno del momento cortesano, y de las costumbres y modos de la Burguesía y Aristocracia de gran parte del siglo XVIII. Incluso, sus temas y escenas pueden ser utilizadas para estudiar el cambio social que tuvo el papel de la mujer durante la Aristocracia y la Burguesía del siglo XVIII, quien dejó exclusivamente el espacio doméstico, como claustro, alejándose igualmente de su círculo social circunscrito sólo a la iglesia y lo espiritual, para insertarse dentro de la organización de eventos sociales, erigiéndose como anfitriona y organizadora de momentos de ocio.

Así mismo, el reflejo de estas actividades en las pinturas desarrolladas durante este movimiento reflejaba también cómo la sociedad de ese momento, desarrollada durante el feudalismo, y ya en las puertas de la Revolución Industrial, tenía cada vez más tiempo libre (a excepción de aquellos considerados pobres) el cual comenzaron a invertir en actividades artísticas, lo cual también produjo cambios de percepción en la figura del Artista, quien comenzó igualmente a convertirse en el atractivo de las reuniones sociales, así como un elemento importante dentro del mercado del Arte, el cual se vio también fortalecido. En cuanto a los distintos géneros trabajados durante este momento del Arte, se desarrollaron la Arquitectura, la Escultura, entre otros, sólo que tomó mucho más auge y logró mayor trascendencia la Pintura, la Decoración y la realización de mobiliario.

Imagen: pintura Mr. And Mrs. Andrews, de Thomas Gainsborough, 1750 / fuente: wikipedia.org

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Bibliografía

El pensante (septiembre 25, 2016). Ensayo sobre el Rococó. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://educacion.elpensante.com/ensayo-sobre-el-rococo/