Ensayo sobre la angustia

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Definición de Angustia

En el ámbito psicológico, se conoce como Angustia a un estado del carácter, que se distingue por una constante sensación de alerta, ante un peligro desconocido pero que se cree inminente, y que logra someter a quien lo siente en una penosa sensación, que de no controlarse y racionalizarse con ayuda de un orientador puede evolucionar hacia estados un poco más desagradables, conocidos como Ataques de Pánico.

Se cree que la Angustia es la máxima expresión de la ansiedad, y una de las caras de la depresión, no tratada, a causa de una pérdida no superada o de mucho tiempo de exposición a situaciones estresantes. Sea como fuere, después de un tiempo de gran estrés o depresión, el individuo puede comenzar a sentir episodios de angustia, los cuales pueden identificarse con aumentos del ritmo cardíaco, sensación de dificultad para respirar, y en un máximo grado experimentar ataques de pánico, cuya sintomatología pueden hacer creer al paciente que está viviendo un ataque, aun cuando en realidad su corazón se encuentra bien.

Este tipo de sensaciones y episodios tienden a dejar al paciente en un cuadro de desorientación, pues no entiende lo que le está pasando, además de sentir un gran miedo de volver a pasar por un momento tan desagradable, dando origen a un círculo vicioso de miedo al miedo, que lejos de resolver su problema de angustia, lo aumenta.

Síntomas de una crisis de angustia

A pesar de que la intensidad de los síntomas puede variar de un individuo a otro, así como no estar presentes en su totalidad, las ciencias de la Psicología han determinado cuáles son los más comunes. A continuación, algunos de ellos:

1.- La mayoría de las personas que han experimentado este tipo de episodios reportan sentir, un poco antes de sufrir un episodio, una especie de sensación de irrealidad, como si se encontrarán separados del contexto en el cual se encuentran.

2.- Así mismo, una vez detectada esta sensación, el mecanismo de la persona se activa, encendiéndose un agudo sentido de la autoobservación y autocontrol, a fin de corroborar cada segundo cómo se siente, temiendo que algo malo pueda ocurrir, y dando rienda suelta a los otros síntomas.

3.- De igual forma, algunas personas que han pasado por este tipo de episodios hablan de presentar o sentir dificultad para tragar, la Ciencia explica que esta sensación se debe a la tensión que experimentan los músculos del cuello, así como la tráquea, debido al estrés nervioso.

4.- Así mismo, es posible que debido a los cambios fisiológicos involucrados en la activación del sistema de alerta se experimente también un exceso de sudoración.

5.- Por otro lado, siendo uno de los síntomas que más impresionan y asustan a las personas que han experimentado un ataque de angustia o pánico, puede sentirse taquicardia, e incluso un dolor en el pecho, por lo que muchas personas, sobre todo durante los primeros episodios, pueden llegar a creer que se trata de un infarto o un ataque. No obstante, de acuerdo a algunos especialistas es poco probable que en realidad un ataque de angustia pueda generar un infarto.

6.- También, entre los síntomas relacionados con estas situaciones, que han sido reportados por los profesionales de la psicología se encuentran también temblores de manos, debido a las grandes cantidades de estrés.

7.- Por otro lado, estos episodios pueden generar igualmente molestias estomacales, que pueden abarcar náuseas, así también como dolores de estómago, diarrea, entre otros.

8.- En casos muy escasos este tipo de episodios pueden desencadenar desmayos o desvanecimientos.

Consecuencias de las crisis de angustia

No obstante, la mayoría de estos síntomas en realidad no representan ningún tipo de riesgo físico para la persona que puede sufrirlos. Por el contrario las consecuencias están más relacionadas con sentimientos de impotencia y desorientación por no entender lo que está pasando, o sentir miedo a enloquecer o incluso a morir.

En este sentido, es bueno acudir a un profesional, para que se revise la parte hormonal, pues en ocasiones este tipo de episodios pueden tener su raíz en un desbalance de las hormonas o un funcionamiento inadecuado por parte de algunas glándulas como la tiroides. Una vez comprobado esto, también puede ayudar iniciar un proceso de terapia que ayude al individuo a revisar qué elemento lo mantiene angustiado o qué idea le perturba.

De todas formas, es indispensable que la persona cobre conciencia de que un ataque de pánico o angustia es un episodio repetitivo que no supera los quince minutos, que no compromete la vida, que le pasa a cualquiera, que no es sinónimo de locura, y que tiene solución en la medida que la persona aprenda a no sentir el deseo de hipercontrolar cada aspecto de su vida, así como a identificar los síntomas previos y aprender a manejarlos.

En caso de presentar este tipo de síntomas, la persona debe tratar de calmarse, cambiar de actividad o concentrarse en otra. Superada la crisis debe tratar de identificar qué la disparó, a fin de comentárselo a su médico tratante. Así mismo, se deben cambiar de hábitos: hacer ejercicio, disminuir la ingesta de azúcar, comenzar algún curso, entre otras actividades que puedan ayudar a subir el ánimo, no sentirse solo y mejorar la salud.

Imagen: pixabay.com

 

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Bibliografía

El pensante (Abril 23, 2016). Ensayo sobre la angustia. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://educacion.elpensante.com/ensayo-sobre-la-angustia/