Frases célebres de Fidel Castro

Tal vez uno de los personajes más controversiales de la política mundial sea Fidel Castro Ruz (1926-2016) reconocido como máximo líder de la Revolución cubana, así como símbolo de la izquierda latinoamericana.

¿Quién es Fidel Castro?

Para hacer una breve biografía, que tal vez no sea generosa con su extensa carrera militar y política, se puede decir básicamente que Fidel Castro Ruz fue un abogado, estadista, político, ideólogo, militar y mandatario, quien estuvo al frente de la Revolución cubana, desde los inicios de este proceso político, en el año 1959, hasta el fin de su vida, ocurrido el 25 de noviembre de 2016, aun cuando desde el 2008, motivado a problemas de salud había estado retirándose del ámbito público, delegando su funciones de mando a su hermano Raúl Castro, militar que había participado activamente con Fidel en la Revolución.

Así mismo, Fidel Castro constituye uno de los mandatarios presidenciales que más años se ha mantenido en el poder en la historia contemporánea, ejerciendo desde 1959 varios cargos, incluso simultáneos, dentro del gobierno cubano, entre los que se destacan: Primer ministro (1959-1976); Presidente de Cuba (1976-2008); Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (1956-2008); Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba (1956-2008) y Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular (1976-2016).

¿Héroe o villano?

Igualmente, la figura de Fidel Castro es también una de las más polémicas de la escena política latinoamericana, pues mientras los seguidores de las corrientes antiimperialistas de izquierda lo identifican como un padre ideológico y un símbolo de dignidad y resistencia frente a las políticas económicas de Estados Unidos, sus detractores lo acusan directamente de ser un cruento dictador, quien incumplió su promesa revolucionaria de convocar elecciones libres y democráticas una vez ganara la revolución, así como por restringir la libertad de prensa y pensamiento, entre otras libertades ciudadanas.

De esta forma, en cuanto a la figura de Fidel Castro no existen puntos medios, o es amado por sus seguidores, o profundamente odiado por quienes señalan haber sido víctimas directas o indirectas del firme y rígido régimen cubano. No obstante, es innegable la gran influencia que este hombre tuvo –para bien o para mal- en la política cubana, así como en la de Latinoamérica, sobre todo a raíz del surgimiento de las revoluciones de izquierda en esta región, que tomaron la escena a partir de las últimas décadas del siglo XX y las primeras del siglo XXI.

Frases célebres de Fidel Castro

Así mismo, Fidel Castro se destacó -de acuerdo a algunos de sus entusiastas- por tener un gran poder de oratoria, llegando a pronunciar largos discursos, de profundo contenido ideológico, de los cuales destaca el Discurso pronunciado ante el Parlamento cubano, en el año 1998, cuando fue elegido nuevamente como Presidente de la República, el cual se extendió por siete horas y cuarto.

Considerado también como uno de los más relevantes intelectuales contemporáneos de izquierda, Fidel Castro es reconocido por la profundidad e impacto de sus frases e ideas políticas, aun cuando sus detractores siempre señalaron que éstas no se correspondían con sus actos. Sin embargo, a favor o en contra de este líder latinoamericano y caribeño, resulta pertinente entonces, exponer algunas de las frases más resaltantes de quien en vida fuese el máximo líder de la Revolución cubana, Fidel Castro:

Sobre su papel histórico

“Condenádme, no importa, la historia me absolverá”.

Tal vez una de sus frases más conocidas, sea esta pronunciada por Castro en 1953, frente al tribunal que lo juzgaba por el Asalto al Cuartel Moncada. Aunque fue dicha en su momento, durante su carrera política, Fidel Castro la usó varias veces, a fin de hacer referencia justamente hacia esa polémica existente respecto a su figura como líder. Igualmente, algunos de sus defensores la traen de continuo a colación, también para abogar por la imagen de este líder cubano. Así, Castro colocaba en la Historia y su devenir la misión de juzgar sus actos y decisiones, a fin de que ésta la juzgara en siglos, y no en lo inmediato en donde tal vez no se entendían en su magnitud.

En cuanto a su misión revolucionaria

“Si salimos, llegamos; si llegamos, entramos; si entramos, triunfamos”.

Igualmente, es muestra de su determinación como líder militar, la arenga hecha por Fidel Castro ante los hombres que lo acompañarían en el yate Granma, a zarpar de México, aquel remoto 25 de noviembre de 1956  -fecha que coincide con la de su fallecimiento- para viajar hasta Cuba, en donde emprenderían una lucha armada rural con el fin de derrocar la dictadura de Fulgencio Batista. De esta forma, Fidel Castro dejaba en claro que el objetivo principal, único e ineludible de la misión que emprendían era triunfar.

Sobre su posición antiimperialista

“Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta que ese va a ser mi destino verdadero”.

En un tono casi profético, Fidel Castro le escribía esta frase, en 1958, a Celia Sánchez, mujer guerrillera, revolucionaria y una de sus más fieles colaboradoras, desde el inicio de la Revolución cubana hasta el fin de sus propios días. En esta frase, se puede ver cómo Fidel Castro ya podía ver cómo su misión revolucionaria trascendía la figura misma de Fulgencio Batista, sino que se convertía en una posición histórica en contra de lo que él identificaba como una amenaza mayor: la influencia de los Estados Unidos en Cuba. Así las cosas, este comandante guerrillero afirmaba que su intuición le revelaba como destino el oponerse a este país del norte de América, como lo realmente lo hizo durante los más de cuarenta años que estuvo frente a este movimiento político.

En referencia a su carácter de estratega

“No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil”.

Igualmente, Fidel Castro es tenido como uno de los militares más estrategas de la historia contemporánea, al tiempo que es señalado también como un orador mesurado. Un ejemplo de esto lo constituye esta frase, pronunciada el 8 de enero de 1859, cuando el pueblo de La Habana lo recibía triunfante, luego de dos años de lucha armada por derrocar a Fulgencio Batista. No obstante, a pesar de la victoria y el júbilo popular, Fidel llamaba a sus seguidores a no dejarse llevar por el entusiasmo, sino a crear conciencia sobre las dificultades que venían en adelante ahora que tenían el poder y comenzaba realmente la revolución cubana.

Respecto a su convicción

¡Patria o Muerte!

Así mismo, una de las frases más reconocidas de este mandatario cubano es la impactante consigna revolucionaria “Patria o Muerte”, en la cual el líder dejaba en claro que su convicción era poder moldear la Patria dentro de su soberanía o morir luchando por lograrlo. En este sentido, la historia refiere que la primera vez que este líder usara esta frase fue el 5 de marzo de 1960, durante los actos fúnebres de las víctimas de la explosión de la embarcación La Coubre, hecho que fue denunciado por las autoridades cubanas como un acto terrorista en contra de la revolución, identificando a los responsables como agentes de la CIA. Desde entonces, esta frase se convirtió en bandera ideológica de izquierda. Años más tarde, el líder Hugo Chávez la tomaría para agregarle la palabra “socialismo”: ¡Patria, Socialismo o Muerte! Sin embargo, a raíz de ser diagnosticado con cáncer, la cambió por la expresión: ¡Viviremos y venceremos!

Sobre el carácter humanista revolucionario

 “Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la Humanidad. Quien no sea capaz de luchar por otros, no será nunca suficientemente capaz de luchar por sí mismo.”

Finalmente, aunque son cientos las frases emblemáticas de este líder cubano, resalta esta frase pronunciada durante el XXXII Aniversario del Desembarco del Granma, el 5 de diciembre de 1988. En este sentido, en una evocación del pensamiento revolucionario del Che Guevara y del movimiento primigenio de la Revolución cubana, Fidel Castro destacaba lo que según a su pensar era la máxima bandera de todo revolucionario: la humanidad entera, por lo que la Revolución cubana no podía contentarse con hacer revolución solo en Cuba, sino que debía insertarse en una corriente internacionalista, en donde se luchara por otros pueblos, puesto que el revolucionario que no era capaz de luchar por otros, difícilmente podría hacerlo por él mismo.

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