Interjecciones impropias

Dentro de los distintos siete tipos de Interjecciones que existen en las Lenguas naturales, se encuentran las Interjecciones impropias. No obstante, previo a continuar con una explicación sobre esta clase de partículas, se revisarán algunas definiciones, que ayudarán a entenderlas dentro de su propio contexto lingüístico.

Definiciones fundamentales

De esta manera, también se tomará la decisión de delimitar esta revisión teórica a dos nociones específicas: Palabras e Interjecciones, por encontrarse directamente relacionadas con las partículas que se estudiarán posteriormente. A continuación, cada una de las siguientes definiciones:

Las palabras

Por consiguiente, podrá comenzarse por decir que las Palabras han sido explicadas, por las distintas fuentes, como uno de las principales partículas lingüísticas, que hacen vida en las distintas lenguas naturales.

Sin embargo, si se quisiera una visión mucho más integral sobre las Palabras, será necesario también tomar en consideración las definiciones particulares, que han promulgado sobre ellas, las principales disciplinas lingüísticas.

En este sentido, podrá encontrarse cómo, por ejemplo, la Morfología –materia que estudia las partículas lingüísticas según su constitución- considera que las Palabras pueden ser entendidas como estructuras morfológicas, que se crean en base a una organización coherente de Lexemas –unidades lingüísticas que aportan a la palabra su sentido léxico- y Morfemas –unidades lingüísticas que se unen a los Lexemas con el fin de complementarlos, añadiendo información léxica o gramatical.

Por su parte, la Semántica –disciplina que prefiere estudiar los significados- considera que las Palabras deben ser comprendidas como partículas lingüísticas con sentido propio, las cuales obligatoriamente hacen vida entre dos silencios o pausas, que ocurren a su vez en un texto.

En este punto, es necesario hacer un paréntesis para señalar que siempre que en la Lingüística se haga referencia al concepto “texto” se hará para referirse al “texto oral”, y nunca al escrito, en tanto que para la Lingüística el Lenguaje es visto como un sistema de signos vivo y dinámico, cuya realidad reside en la Lengua, y se realiza en el Habla, mientras que la Escritura es apenas un sistema de registro, un poco impreciso incluso, de esta realidad lingüística, llamada lenguaje.

Así mismo, la Sintaxis –materia que se encarga de estudiar las partículas lingüísticas de acuerdo a la posición y función que estas ocupan- define la Palabra como el núcleo mismo de la oración, así como cada uno de los eslabones que conforman esta cadena superior de sentido.

Si se tuviera una visión que fuese desde lo micro hasta lo macro, se vería que una combinación coherente de Lexemas y Morfemas produce palabras, mientras que la disposición organizada de palabras genera oraciones, y finalmente la disposición coherente y cohesionada de oraciones produce textos.

Las interjecciones

Por otro lado, también será necesario tomar un momento para lanzar luces sobre el concepto de Interjecciones, las cuales han sido explicadas, de forma general, como uno de los principales tipos de palabras, que existen en la mayoría de las lenguas naturales.

Desde una perspectiva mucho más precisa, las Interjecciones han sido explicadas por la Sintaxis como aquellas palabras o estructuras que cumplen con el papel de Oración independiente, puesto que expresan en sí mismas un significado completo, sin necesitar ninguna otra palabra o estructura lingüística para complementarse.

Por su parte, la Semántica considera que las Interjecciones pueden ser consideradas como una clase de palabra, que cumple con la tarea de expresar una emoción humana en sí misma. Para la Morfología, en cambio, las Interjecciones son palabras invariables, en tanto que no sufren modificaciones en su contexto lingüísticos. No obstante, las Interjecciones deben ser anotadas en todo momento dentro de signos de exclamación.

Interjecciones impropias

Una vez se han revisado cada una de estas definiciones, puede que ciertamente sea mucho más sencillo abordar una explicación sobre las Interjecciones impropias, las cuales han sido explicadas, de forma general, como uno de los principales tipos de palabras, que existen en la mayoría de las Lenguas naturales.

De forma mucho más específica, las Interjecciones impropias han sido explicadas por la Semántica como partículas lingüísticas, que cumplen con la tarea de expresar sentimientos o emociones humanas.

No obstante, es la Morfología la disciplina que en realidad define las Interjecciones impropias, las cuales pueden ser descritas como aquellas partículas lingüísticas que derivan de otras categorías gramaticales, es decir, que han sido de forma anterior adjetivos, verbos o adverbios, que en algún momento, se convierten en Interjecciones.

De acuerdo a las distintas fuentes han señalado que, en el Español, las Interjecciones impropias cuentan con las siguientes formas:

¡Ojo!, ¡Oiga!, ¡Estupendo!, ¡Dale!, ¡Caramba!, ¡Diablo!, ¡Bravo!, ¡Cuidado!, ¡Magnífico!, ¡Vaya!, ¡Hombre!, ¡Vaya!, ¡Recórcholis!, ¡Caracoles!, ¡Formidable!, ¡Estupendo!

Siendo estas partículas lingüísticas, interjecciones al fin, son consideradas como oraciones independientes, por lo que pueden ser usadas de forma aislada en el texto. No obstante, las interjecciones impropias también podrán aparecer en el texto junto con otras oraciones independientes. Un ejemplo de este tipo de usos:

¡Recórcholis! ¡Esto no me lo esperaba!
¡Ojo! ¡Esto deberían anotarlo es sus cuadernos!
¡Estupendo! ¡Comencemos con el acto!

Imagen: pixabay.com

Interjecciones impropias
junio 13, 2019
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