La canción psicológica

La canción psicológica es una de las enfermedades de la mente, que aún no ha sido enlistada en las distintas patologías de la ciencia oficial, pero sí es muy tenida en cuenta por psicoanalistas de tendencias más secretas, como Gustav Jung, Ouspensky o Gurdjieff.


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Los estudios de diferentes autores, demuestran los graves daños que ocasiona la canción psicológica en el organismo humano y en todos los niveles de la existencia. La han denominado también como “consideración interna” y es la responsable de enormes pérdidas de energía.

Esa energía es la energía vital y sexual del ser humano y al gastarse, desencadena en el organismo diversas enfermedades, envejecimiento prematuro, impotencia sexual, eyaculación precoz, frigidez, entre otros males que pudiesen ser evitados, si se cambiara la forma de pensar sobre uno mismo.

El doctor Samael Aun Weor, un gran psicólogo ocultista y antropólogo, asegura enfáticamente que el problema de la Canción Psicológica radica en el exceso de amor propio, quererse demasiado, sentir piedad por uno mismo, sufrir creyéndose la víctima. Es como una especie de complejo.

Una de las características principales de esta enfermedad mental, es que quienes la padecen consideran que ellos son magníficas personas, que han ayudado mucho a otros, pero que esos otros no los valoran, les pagan mal y son terriblemente perversos. Un complejo en el que uno se cree el bueno y a los demás, los malos.

Preocuparse demasiado por lo que otros pudiesen pensar sobre uno, es señal inequívoca de este desequilibrio psicológico. Esto, lógicamente, implica un desgaste energético importante en el individuo, que muy seguramente padecerá de dolores de cabeza, ansiedad, estrés, etc.

Así surgen, de igual manera, muchos conflictos interpersonales, por las suposiciones equivocadas de que los demás están pensando mal de nosotros. Los esoteristas verdaderos afirman que la canción psicológica es uno de los alimentos más importantes de los egos y que duermen la Consciencia profundamente.

Por otro lado, los budistas siguiendo con el Evangelio del señor Siddharta, luchan contra toda auto consideración porque saben que allí se halla el origen del sufrimiento, en el hecho de estar pensando en que somos víctimas. Ejemplo: “me robó, a mí que lo había ayudado”, “me maltrató”, “me amenazó”, “me traicionó”, etc.

Una persona así, vive totalmente deprimida, llena de ira, odio y frustración. Anda con un libro de cuentas negras que todo el mundo le debe. Sus conversaciones se vuelven insoportables, porque todo el tiempo se está quejando y haciéndose la víctima.

Esto, poro supuesto, causa malestar en el interlocutor, quien en muchos casos prefiere hablar de otros temas y si se lo llegase a comunicar al enfermo, éste se deprimiría más porque pensaría que no es un amigo, ya que no le escucha sus problemas y se agrandaría la canción psicológica. Por tal razón, los individuos que más padecen de la canción psicológica, quedan solos y aislados gozando de su depresión y auto consideración.

Pero debe tenerse en cuenta de que todos los seres humanos, en algún u otro grado padecemos la enfermedad de la auto consideración. Por ejemplo, si una persona todo momento anda atormentándose por lo que le están debiendo, por lo que le ocasionaron, por los males que le causaron, desarrollará graves enfermedades como el cáncer o la diabetes.

Si miramos los efectos en los ámbitos, laboral, sentimental, familiar y espiritual, son sumamente negativos y destructores. Sólo si la persona se da cuenta de su estado psíquico y decide cambiarlo, podría transformarse. El perdón es indispensable para salir de esos estados equivocados.

Consecuencias espirituales

Desde el punto de vista espiritual, todas las enseñanzas y escrituras de las culturas más trascendentales de la humanidad, hablan de la necesidad de perdonar. Puesto que solo perdonando a quienes nos ofenden, causan males, nos hieren, etc., sea lo que sea, nuestra alma se libera de cargas pesadas y de karmas horribles que llevan al sufrimiento espantoso.

La gente de la actualidad prefiere ceñirse a leyes bajas, mecánicas y dolorosas, como “diente por diente, ojo por ojo”. La Ley del Amor es la Ley Suprema del Universo y ella es sinónimo de Perdón. Pero aunque la gente predique y diga ser fiel a tal o cual religión, nadie cumple las enseñanzas de sus maestros, como Jesucristo, quien todo el tiempo lo promulgaba.

Por estas épocas, la gente exige a otros excusas por lo malo que les hubiesen realizado; que se humillen y retracten de todo lo que hicieron, etc. Lo curioso es que hasta rezan el Padre Nuestro, sin detenerse a reflexionar en su contenido: “Perdónanos como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden”.

La Ley de la Misericordia puede trascender los karmas que el alma se ha ganado a lo largo de su peregrinaje por esta Tierra. Por ejemplo, dicen las escrituras sagradas, que si uno perdona a quienes más lo han hecho sufrir de alguna u otra manera, muchas sucesos y condiciones negativas serían borradas del destino.

Pero como las personas se empeñan en su libro de cuentas negras y desean de corazón que los otros paguen por sus errores, entonces ellas también tendrán que pagar por cada uno de sus errores. Se paga con enfermedades, tragedias, accidentes, pérdidas, fracasos, pobreza, etc.

La canción psicológica
mayo 1, 2015
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