Los ataúdes colgantes de Sagada

En diversas partes del mundo diferentes culturas tienen modos distintos de celebrar o ritualizar la muerte, y la misma cambia de lugar a lugar y de época a época. Y algunas formas son sencillamente peculiares y llamativas. Tal es el caso de la tribu Igorot, o tribu de los igorotes, asentados en la isla de Luzón, una de las islas más imporantes de Filipinas.

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Los igorotes, término que significa “montaña”, se encuenran conformados seis tribus: los bontocs, los ibaloys, los ifugaos, los apayaos, los kalingas y los kankana-eys, y habitan en los abruptos y escarpados terrenos de la cordillera central de la isla de Luzón.

Los Igorot se han hecho famosos por una práctica fúnebre que vienen realizando por cientos de años, a través de varias generaciones. Cuando un igorot fallece, miembros de su tribu fabrican un improvisado ataud en madera, introducen ahí al difunto y luego de un ritual fúnebre proceden a colgarlo en una de las paredes de los acantilados de las montañas, misma razón por lo que el lugar ha llegado a ser conocido como los muertos colgantes, o los ataúdes colgantes de Sagada.

Los ataudes en ocasiones son marcados con el nombre de la persona para que los miembros de la tribu sepan en qué ataud se encuentra su miembro tribal.

Para los igorot dicho ritual fúnebre no es infundado, sino que piensan que a través de él los muertos se acercan a los espíritus ancestrales , además de disfrutar de la naturaleza y de los espíritus que habitan en ella. “Es importante que puedan recibir la luz del sol, para que el sol le de vida al alma de los muertos”, señalan los igorot, mismos que gustan de llevar una vida tranquila con contacto con la naturaleza, y dedicados a la agricultura, la principal actividad económica del a isla.

Los ataúdes colgantes de Sagada
agosto 19, 2015
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