Poema de amor para una mujer

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Probablemente uno de los sentimientos más idealizados del mundo moderno occidental sea el amor romántico, ese que se siente hacia una persona, por la que se sienten deseos profundos de conocer, tener y permanecer a su lado, entre otros sentimientos de afinidad.

Poesía de amor

En este sentido, en líneas generales, el Enamoramiento ha sido definido precisamente como esa pulsión por idealizar y procurar la cercanía de la persona que constituye el objeto de deseo, a la cual “se ama” sin ninguna causa aparente, aun cuando la Ciencia cada vez es más enfática en señalar que detrás de este desborde sentimental hacia el ser querido, pueden existir de base procesos bioquímicos, netamente ligados con el instinto de reproducción y supervivencia de la especia, que tiene todo ser humano, como individuo mamífero que es.

No obstante, un ser enamorado poco entiende de hormonas o conexiones neuronales, siendo el único tema de su pensamiento el ser amado, cuyo nombre o figura empieza a ocupar gran parte de sus ideas y temas de conversación. Así mismo, el individuo puede tratar de acercarse al objeto de su amor a través de creaciones artísticas, área donde pueden encontrarse cientos de poemas, novelas, cuentos y canciones, inspiradas en el sentimiento de amor hacia otra persona, bien si éste tuvo un desenlace feliz o no. Y es que a veces, como ha reseñado más de un Crítico Literario, la palabra surge como el puente perfecto hacia la otra persona, así como una forma de poder articular los sentimientos que se agolpan dentro del pecho.

Poemas de amor para mujer

Quizás como una herencia directa de las novelas de Caballería y el concepto de Amor cortés, así como al hecho de que durante años fueron los hombres los que pudieron acceder a estudios, así como ejercer gran variedad de oficios, son los poemas de amor de hombres hacia mujeres los más populares de la Poesía occidental, sin que esto significa que no hayan existido grandes poetizas, novelistas y escritoras en todos los tiempos, aunque la concepción social por antonomasia fuese la de confinar a la mujer al espacio doméstico.

No obstante, esta visión de la mujer como parte de la casa, parece haberse dado en paralelo a la exaltación e idealización de la mujer, como imagen y figura, tendencia a la que se incorporaron gran número de poetas, quienes conquistados por el amor a una mujer dieron rienda suelta a sus plumas, creando poemas de gran belleza, que han quedado como legado directo a los cientos de enamorados de las generaciones de relevo. A continuación, algunos ejemplos de ellos:

Táctica y estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

Siendo tal vez una de las poesías más conocidas y celebradas del poeta uruguayo Mario Benedettí, Táctica y estrategia constituye el ejemplo perfecto de un poema de amor hacia una mujer. No obstante, no nace desde la descripción directa a los sentimientos que puede albergar el poeta en el centro de su pecho por la mujer amada, sino que se dirige a algo de lo que tal vez no todos los poetas hablan, los mecanismos para llevar ese amor apasionado de lo abstracto a lo concreto a través de la consumación amorosa. De esta forma, Benedetti lanza en sus líneas cómo se acercará y conquistará a la mujer de la cual se ha enamorado, a fin de que un día cualquiera ella por fin vaya a su encuentro.

Soneto II

Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso,
¡qué soledad errante hasta tu compañía!
Siguen los trenes solos rodando con la lluvia.
En Taltal no amanece aún la primavera.

Pero tú y yo, amor mío, estamos juntos,
juntos desde la ropa a las raíces,
juntos de otoño, de agua, de caderas,
hasta ser sólo tú, sólo yo juntos.

Pensar que costó tantas piedras que lleva el río,
la desembocadura del agua de Boroa,
pensar que separados por trenes y naciones

tú y yo teníamos que simplemente amarnos,
con todos confundidos, con hombres y mujeres,
con la tierra que implanta y educa los claveles.

Por su parte, este también reconocido Soneto II, del autor chileno Pablo Neruda toca otro aspecto del amor: el amor a distancia. De esta manera, Neruda usa las letras para articular la situación que vive al estar separado de su amor por la distancia física. No obstante, es una situación que el poeta decide sobrellevar a través de la fuerza de su sentimiento y de la decisión de permanecer en sintonía con el ser amado.

Amor eterno

Podrá nublarse el sol eternamente;
Podrá secarse en un instante el mar;
Podrá romperse el eje de la tierra
Como un débil cristal.

¡Todo sucederá! Podrá la muerte
Cubrirme con su fúnebre crespón;
Pero jamás en mí podrá apagarse
La llama de tu amor.

Finalmente, este poema de Gustavo Adolfo Bécquer, titulado Amor eterno, representa otro gran tema dentro de los poemas de amor: la promesa de amar al ser querido más allá de la muerte, confiriendo con esto cualidades de eternidad al sentimiento humano del amor. Por consiguiente, el poeta ofrece imágenes extremas de todo lo que puede pasar, aun siendo imposible, para señalar que incluso lo improbable tiene más oportunidad de ocurrir que el final del amor que siente hacia el ser amado, pues éste es eterno, y tiene la capacidad de sobrevivir incluso a la muerte.

Imagen: pixabay.com

Poema de amor para una mujer

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