¿Por qué las Matemáticas no son una ciencia?

Por lo general, el común denominador suele considerar a las Matemáticas como una ciencia, clasificándolas junto a otras como la Física, la Química o la Biología. Sin embargo, esta concepción puede no ser tan exacta, puesto que en los últimos tiempos varias son las voces académicas que se han levantado precisamente para negar este postulado tan arraigado en la mente colectiva.

Cuestiones sobre las matemáticas

En este sentido, habría que empezar por señalar entonces que existe una nueva visión académica que insiste en afirmar que las Matemáticas no son una ciencia, así necesiten, atraigan y se casen de forma constante con alguna de ellas, sino que las Matemáticas pueden en todo caso ser consideradas algo más. No obstante, antes de entrar a revisar qué es ese plus de las Matemáticas frente a la Ciencia, tal vez sea necesario entrar a revisar la respuesta a algunas preguntas básicas, como estas que se presentan a continuación:

¿Cómo se podría definir a las Matemáticas?

De forma básica, y tomando en consideración la convención entre las distintas fuentes, las Matemáticas podrían ser entendidas entonces como una disciplina del conocimiento humano, cuyo principal materia de estudio son las entidades abstractas, entre las que se encuentran por ejemplo los símbolos, las figuras geométricas y sobre todo los números, a fin de poder identificar, analizar, entender e incluso utilizar las distintas propiedades y relaciones inherentes a estas.

¿Cuál es el objetivo de las Matemáticas?

Según la Historia de las Matemáticas, el origen de esta disciplina puede situarse en el seno de la edad prehistórica (Ver más en Origen de las Matemáticas) cuando el hombre primitivo empezó a encontrarse con la necesidad de entender el mundo que le rodeaba, en específico a cuántos recursos tenía o cómo los administraba (Aritmética), en qué forma podía precisar las medidas o magnitud de los objetos con los cuales construiría sus estructuras o herramientas que necesitaba (Geometría y Álgebra) o en qué forma podía calcular el transcurso del tiempo o precisar los ciclos de la naturaleza (Cálculo). Es decir, que en primer momento las Matemáticas surgió como una herramienta práctica que le permitía al hombre cuantificar y entender el mundo que le rodeaba.

Sin embargo, como era de esperarse las exigencias a las que se enfrentaba el hombre en la medida en que vivía el desarrollo tecnológico y social fueron creciendo, teniendo nuevas prácticas como el comercio, construcciones mucho más elaboradas, la cuantificación y predicción del tiempo, entre otras situaciones que impulsaron igualmente a las Matemáticas a crecer en cuanto a su grado de exigencia, puesto que ya no era necesario sólo el concepto de cantidad, sino que había surgido la noción del número, así como los símbolos con los que se representaban, así como el sistema de numeración y las primeras operaciones matemáticas. Así mismo, luego de Babilonia y el Antiguo Egipto apareció en escena la civilización griega, quienes introdujeron el método deductivo, raíz de los que sería la Lógica, y con ellos los teoremas, definiciones y axiomas: habían nacido por ende las matemáticas abstractas.

Desde entonces, las Matemáticas se han erigido como un lenguaje formal, cuyo propósito es lograr expresar en un lenguaje no ambiguo, así como en un contexto adecuado, los distintos postulados teóricos de cada una de las Ciencias, a fin de hacer comprobables y entendibles las distintas Leyes de la Naturaleza, observadas por estas, por lo que en cierta parte sigue siendo considerada una disciplina del conocimiento cuyo objetivo es entender la realidad, aun cuando las Matemáticas están un paso más adelante.

¿Las matemáticas no son una Ciencia?

Y es precisamente en ese punto en donde las Matemáticas –según algunos científicos contemporáneos como Jorge Wagensberg- y las Ciencias se diferencian, puesto que mientras las Ciencias buscan observar y entender el mundo, dependiendo totalmente de él y su comportamiento para comprender la realidad, las Matemáticas aunque pueden ser usadas para ello por la Ciencia, en realidad no buscan esto como único objetivo. Es decir -para seguir haciendo referencia al profesor de Física, Jorge Wagensberg, quien en su artículo “La matemática no es Ciencia” publicado por el portal del periódico La Opinión– que mientras las Ciencias observan, se cuestionan la realidad y sacan conclusiones que pueden ser refutadas después de un instante o después de siglos por la propia realidad, en un cambio de comportamiento o por la aparición de otro factor, las Matemáticas –aunque son la herramienta práctica usada por la Ciencia para convertir en hechos verificables sus teorías- no pueden ser refutadas por la realidad que han ayudado a describir o entender, pues no dependen de ella, aunque la expliquen. Por ende, en primera instancia, las Matemáticas se encuentran blindadas contra la realidad, trascendiéndola, cosa que la Ciencia no puede hacer, puesto que ella se origina y tiene como único objetivo esta instancia.

Al respecto, vendría bien colocar un ejemplo simple de en dónde radica dicha diferencia entre ambas. Así las cosas, se podría decir que el hecho de realizar un experimento o predicción sobre un hecho de la realidad, como por ejemplo calcular la velocidad de los vientos que se esperan para un día determinado, necesitan no sólo de la predicción, sino de la realidad, que vendrá a demostrar que la Ciencia estaba o no en lo correcto. Por el contrario –para usar nuevamente el ejemplo de Jorge Wagensberg- si se piensa en una entidad matemática, como por ejemplo una constante como el número π (3,141592….) no se podrá encontrar nada en el mundo o la realidad que pueda venir a refutar o confirmar esta noción matemática, puesto que no existe nada en las Matemáticas que dependa de la realidad, aunque sea usada por las ciencias para su comprensión.

Así mismo -de acuerdo a algunas fuentes- las Matemáticas no pueden ser consideradas ciencia, pues esta no tiene un objeto de estudio o un método científico que pueda precisarse, así como tampoco depende de que en la realidad suceda o no aquello que ha estipulado o teorizado, es decir –en palabras del físico Jorge Wagensberg- no necesita de un “logro científico” para encontrar sentido a su existencia, o justificación a sus procedimientos.

Igualmente, es importante señalar, que las Matemáticas aunque van de la mano con la Ciencia, sirviéndole de herramienta práctica para expresar y comprobar sus postulados, no siempre necesita de ella para existir, pues además de las Matemáticas aplicadas –que es el nombre que reciben estas matemáticas relacionadas con la Ciencia- también pueden existir en estado puro, es decir, en el estudio de las propias relaciones y propiedades de las entidades abstractas, aunque –tal como apuntan algunas fuentes académicas- toda teoría o elemento matemático termina encontrando su sentido práctico, es decir, su aplicación. No obstante, esta capacidad de prescindir de la Ciencia, evidencia, para algunos, el postulado de que las Matemáticas no son una Ciencia, sino un conjunto de lenguajes formales que pueden ser usados por ésta para expresar y comprobar sus distintas teorías.

Sin embargo, aunque se pueden usar estos argumentos para afirmar que las Matemáticas no son una Ciencia, o al menos no están conformadas por elementos que no responden a una, existe otra corriente que alza también la voz para explicar que el impulso de las Matemáticas por alcanzar la exactitud puede ser suficiente para considerarla una Ciencia exacta. En tal sentido, de forma salomónica, se puede entonces asumir que a la hora de pronunciar este postulado lo mejor será seguir conservando junto a él sus signos de interrogación, a fin de que siga siendo, más que una afirmación, una pregunta y motivo de reflexión: ¿las Matemáticas no son una Ciencia?

Imagen: pixabay.com

¿Por qué las Matemáticas no son una ciencia?
abril 8, 2017
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