Recetas saladas a base de nueces

Antes de exponer algunos ejemplos sobre algunas de las deliciosas recetas saladas que pueden prepararse con nueces, se revisarán algunos aspectos sobre este fruto seco, que se cree originaría del continente asiático.


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La nuez

De acuerdo a lo que han señalado los expertos en Botánica como una fruta seca, que nace del árbol del Nogal, del cual se cree que existen más de sesenta y ocho distintas especies.

Así mismo, las fuentes etimológicas señalan que el nombre “nuez” proviene del Latín nux, mientras que el árbol del nogal era conocido en Latín como Juglans, es decir, jovins glans, expresión que puede traducirse como “semilla de Júpiter”, y que parece tener su origen en la construcción griega “Thanos balanis”, la cual se traduce como “semilla de Zeus”. Por lo tanto, puede decirse que el nogal era conocido como “semilla de los dioses”.

Por otro lado, los expertos han indicado que los griegos usaban para referirse a la nuez la palabra kara, que se traduce literalmente como cabeza, quizás por el parecido que encontraba esta civilización entre la forma y el interior de la nuez con la cabeza del ser humano.

Especies más consumidas

Pese a que se usa el nombre de nuez, de forma genérica, en realidad existe un gran número de especies incluido en él. Según señalan los expertos, se pueden contar de hecho al menos veintiuna especies distintas de nueces. Sin embargo, en la época moderna existen cuatro especies, que se caracterizan por ser las de uso y consumo más extendido. A continuación, una breve descripción de cada una de ellas:

  • Nuez persa: esta nuez –conocida también por su nombre científico Juglans regia– se distingue por tener un gran tamaño, así como una cáscara bastante fina. Se cree que surgió de forma silvestre en el continente asiático, específicamente en los territorios del Himalaya, aun cuando hay teorías que también sitúan su origen en China o Japón. Esta especie fue introducida a Europa por los romanos, en el siglo V, de ahí que también se le conozca como Nuez europea.
  • Nuez negra: por su parte, la Nuez negra (J. nigra) se distingue por tener un tamaño bastante pequeño y una cáscara bastante dura. Otro rasgo característico de esta variedad es su intenso sabor. Esta especie de nuez es originaria de América, en específico de Estados Unidos, siendo llevada por primera vez a Europa en el siglo XVII, cuando fue introducida a Inglaterra.
  • Nuez blanca: así también, dentro de las especies de nueces más conocidas, se encuentra la Nuez blanca (J. cinérea) la cual se distingue por tener un sabor bastante dulce, así como una consistencia bastante untuosa, lo cual hace que sea escogida para algunos usos en la industria culinaria. Esto ocasiona entonces que sea una nuez difícil de conseguir en el mercado para uso doméstico.
  • Nuez californiana: por último, se encuentra la Nuez californiana (J. califórnia) especie esta que puede ser considerada como la más comercializada y consumida a nivel mundial. Esta nuez se considera como propia del continente americano, específicamente de los territorios en donde en épocas modernas se encuentra California.

Breve historia de la nuez

Sin embargo, si se tuviera que hacer un resumen general de la historia de este fruto seco, se podría decir que los expertos consideran que el árbol del nogal debió nacer de forma silvestre, por primera vez, en el continente europeo, antes de la última glaciación.

No obstante, según esta teoría, la especie no resistió la época glacial. Después de ella, se cree que el nogal volvió a nacer de forma silvestre en los territorios ubicados entre Europa oriental y Asia, específicamente Persia. Empero, existen teorías que señalan que este árbol también pudo generarse de forma natural en China o Japón.

Posteriormente, de acuerdo a lo que afirman los historiadores, en el año 300 a.C., Alejandro El Grande habría llevado la nuez desde Asia hasta Grecia, en donde este fruto seco cobró gran aceptación.

Por su parte, la Historia le reconoce a los romanos la responsabilidad de haber llevado la nuez de Grecia a Italia, y luego sucesivamente a Italia, Alemania, España, Francia e Inglaterra. Así mismo, se les reconoce haber sido el primer pueblo en cultivar el árbol del nogal, logrando su reproducción por medio de semillas.

Así como los romanos se encargaron de llevar la nuez por toda Europa, a través de sus conquistas y la expansión de su territorio, la Historia identifica a los españoles como los autores de haber llevado la nuez desde Europa a América, continente este a donde esta fruta llegó en el siglo XV, logrando gran adaptación al norte de este territorio continental.

Propiedades nutricionales

Además de ser reconocida como una fruta con gran capacidad de producción, así como bastante duradera para su conservación, desde hace siglos, la Nuez es identificada igualmente como un fruto seco con grandes propiedades nutricionales.

En este sentido, los expertos en nutrición señalan que en las nueces se pueden encontrar gran cantidad de Carbohidratos, Azúcares naturales, Fibra alimenticia y Grasas naturales, entre ellas resalta especialmente el ácido graso Omega 3.

Igualmente, en este fruto seco se pueden encontrar importantes vitaminas, entre las que destacan la vitamina A, B1, B2, B3, B6, B9, C, D y E. Por otro lado, en las nueces también existen gran cantidad de minerales, vitales para el buen funcionamiento del cuerpo humano, entre los que destacan el Cobre, Fósforo, Hierro, Magnesio, Manganeso, Potasio y Zinc.

Recetas saladas a base de nueces

No obstante, no son solo su poder de conservación y sus grandes propiedades nutricionales las que han hecho que la nuez se posicione como uno de los frutos secos preferidos por cientos de paladares en el planeta, sino que además la Nuez se distingue por su delicioso sabor, el cual combina a perfección tanto por sabores dulces, como por sabores salados. A continuación, algunos ejemplos de recetas que se pueden cocinar en base a las nueces:

Quinoa con nueces y calabacín

Una forma de emplear las nueces en la cocina, de forma saludable y creativa, es esta receta, que además puede ser el complemento directo de una cena deliciosa.

Para prepararla, será necesario tener a disposición los siguientes ingredientes: dos (2) tazas de quinoa para cocinar, es decir, no tostada / cuatro (4) cucharadas de mantequilla / un (1) calabacín / tres (3) rábanos pequeños / una (1) rama de cebollín picado / Aceite de oliva / Pimienta / Sal.

Lo primero que debe hacerse es colocar una olla al fuego, en ella se colocarán cuatro tazas de agua. Cuando el líquido se encuentre hirviendo, se deberán agregar dos tazas de quinoa. Se sala, y se deja cocinar hasta que el cereal abra, tal como se cocina el arroz.

Así mismo, se toma un sartén o cacerola. Se coloca a fuego, y cuando esté caliente, se le agrega la mantequilla. Se le permite derretirse hasta que comience a soltar una espuma, la cual debe removerse con ayuda de una cucharilla, para después dejarla al fuego hasta que se torna de un color claro, muy parecido a la nuez. Si se desea, se agrega una rama pequeña de vainilla.

Por otro lado, se tomará el calabacín y los rábanos, y se procederá a cortar el primero en cubitos, y el segundo en finas rodajas. Se toma entonces una sartén, se le agrega un poco de aceite de oliva, y se saltean, hasta que estén al dente. En ese momento, se les agrega un poco de sal.

En otra sartén, a la cual no es necesario colocarle aceite o ningún tipo de manteca, se colocan las nueces, un poco trituradas, permitiéndoles tostarse poco a poco, y removiéndolas de vez en cuando para facilitar el proceso.

Se toma entonces un recipiente, en él se coloca la quinoa cocinada, y se baña con la mantequilla avellana o beurre noisette. Hay que tener cuidado de no gastarla toda, pues se necesitará al momento de emplatar la comida.

Al momento de servir la preparación, se toma un plato hondo, y en él se coloca la quinoa, que se ha aderezado. En el centro de ella, se coloca el calabacín, y se rodea la preparación con las rodajas de rábano. Igualmente, se agregan las nueces por encima. Por último, se baña el plato con los restos de la mantequilla. Se agrega el cebollín picado como adorno. Se sirve al instante.

Espaguetis de calabacín con fresas y nueces

Por otro lado, también puede encontrarse esta receta, la cual viene a cambiar varias ideas preconcebidas en cuanto a la dieta, como que por ejemplo por querer comer sin gluten no se puede disfrutar un buen plato de pasta más nunca en la vida, o que las fresas no pueden ser parte de un plato salado. Así también, esta receta es una oportunidad para disfrutar del delicioso sabor de las nueces.

Para prepararlo, será necesario tener a disposición los siguientes ingredientes: dos (2) calabacines medianos / cuatro (4) espárragos blancos frescos y crudos / cincuenta (50 gr) gramos de jamón serrano picado en lajas / cuarenta (40 gr) gramos de queso parmesano / ocho (8) nueces / tres o cuatro (3 o 4) cucharadas de vinagreta.

Lo primero que se hará será la vinagreta, para que mientras se prepara el resto de la receta, los sabores de esta se vayan asentando. Para esto, se toma entonces la licuadora, o el procesador de alimentos, y se colocan en él cinco (5) fresas maduradas, cuatro (4) cucharadas soperas de vinagre de manzana / una (1) pizca de sal / una (1) cucharada de miel / Aceite de oliva. Se procesa hasta obtener una salsa homogénea.

Se toman entonces los calabacines, y se lavan muy bien con agua, luego se sumergen en agua con vinagre, a fin de sacar de ellos todo tipo de pesticidas. No obstante, lo mejor sería utilizar calabacines orgánicos, puesto que se van a consumir con la piel. Luego de lavados, se cortan con un cortador en espiral, a fin de hacer los fideos.

Por otro lado, se toman los espárragos, y se lavan en abundante agua, con el fin de poder retirar de ellos todos los residuos de tierra que puedan tener. Se les quita la parte gruesa de abajo, se pelan y se cortan en rodajas finas. Por igual, se toma el queso parmesano, y se pica en lascas, las cuales después pueden trocearse un poco. Así mismo, se trocean las nueces.

Finalmente, se toma un plato plano, en el cual se colocan los espaguetis de calabacín. Sobre ellos, se colocan entonces los espárragos, el jamón serrano, el queso parmesano, y por último las nueces, teniendo cuidado de repartir uniformemente estos ingredientes. Cuando todos están dispuestos, se baña la preparación con la vinagreta de fresa, y se sirve a los invitados.

Imagen: pixabay.com

Recetas saladas a base de nueces
agosto 22, 2019
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